miércoles, 25 de junio de 2008

Purificador de aire para Lima

El Purificador de Aire Urbano (PAU) es una propuesta tecnológica de un equipo de profesionales peruanos a la mayor preocupación que enfrenta el mundo: la contaminación del aire como consecuencia del consumo de combustibles fósiles, las concentraciones demográficas e industriales y el aumento de los vehículos automotores.

¿En que consiste este prodigio que ya es conocido y requerido en diversos países? El ingeniero Jorge Gutiérrez explica que la máquina ha sido diseñada para limpiar el aire de bacterias y gérmenes patógenos y, en general, de las partículas causantes de los males respiratorios y alergias que afectan a millones de personas.
Lo que en breve podría convertirse en el pulmón de las ciudades, está diseñado para purificar por día 200 mil metros cúbicos de aire, es decir, brindar un oxigeno sano y reparador a 20 mil personas si se considera que en promedio cada una respira unos 10 metros cúbicos por día.
El representante de Tierra Nuestra, la empresa especializada en la conservación del medio ambiente, simplifica la explicación y precisa que lo que hace la máquina es recoger el aire contaminado de las zonas urbanas para devolverlo esterilizado en un proceso continuo, es decir sin gérmenes y con gran cantidad de iones negativos.
Para su funcionamiento, el PAU requiere de 2.5 kilowatts, equivalente a lo que consume una aspiradora industrial.

El ingeniero Gutiérrez señala que el sustento técnico del invento se basa en las leyes de la naturaleza que de por sí tiene un proceso que limpia basado en procesos termodinámicos. En el caso de la máquina el agua va a cumplir una función de “filtro” para limpiar el ambiente.
Allí, en el agua, van a quedar estabilizadas las partículas contaminantes que al final van a formar una masa similar a la del lodo. En este proceso, que se produce en forma automática, la máquina consume 60 litros de agua por cada cinco horas de funcionamiento que, junto con el consumo de energía, demanda un costo de seis dólares por día, aproximadamente.

Antecedentes
Los desechos no representan ningún riesgo para la salud. El agua sale en condición de no potable, pero sí apta para el regadío y los agentes patógenos quedan como lodo estéril (carboncillo) que, además, puede ser reutilizado para la crianza de algas, como ya se lo han propuesto a Gutiérrez. Nada se pierde.
La gran caja azul mide 1.5 metros por 3.5 y 5 metros de alto, una miniatura comparada con otros inventos que fueron creados con el mismo fin, pero que no tuvieron éxito.

Por ejemplo, investigadores mexicanos crearon un sistema limpiador de aire que consumía 350 kilowatts y tenía el tamaño de una plaza. Nada económico. En Chile también diseñaron una máquina que medía 4 metros de diámetro por 16 de alto, y consumía 150 kilowatts.
La idea de los investigadores es que las máquinas no solo reduzcan los contaminantes sino que además midan el proceso de la contaminación y que fácilmente sea monitoreado en tiempo real a través de Internet, en concordancia con otras variables como la temperatura, la concentración de gases, entre otros. “Es decir, este es un programa que queremos perfeccionarlo utilizando los últimos adelantos tecnológicos”, apunta Gutiérrez.
La contaminación –señala el experto– no solo es un problema de la emisión de gases, sino también de la mala ubicación de los edificios que muchas veces cortan el viento y generan la concentración de tóxicos en determinadas áreas.

Áreas verdes
Para algunos, la solución es sembrar más áreas verdes, pero éstos, según Gutiérrez, no fijan los tóxicos que pululan en el ambiente.
Basándose en un informe que sustenta el Protocolo de Kyoto contra el cambio climático, Gutiérrez recuerda que una persona respira oxígeno y emite una cantidad de CO2, proceso que demandaría de diez árboles de cinco años de edad cada uno para neutralizar esta exhalación humana muchas veces tóxica.
En el caso de Lima, si somos 8 millones de habitantes necesitaríamos 80 millones de árboles para que puedan fijar los tóxicos que pueden expeler los habitantes capitalinos. Esto equivaldría que el 85% de toda el área de la provincia de Lima sea sembrada con árboles. Imposible.
Por eso, Gutiérrez y su equipo no ven la hora de sentir ronronear sus pulmones mecánicos en las calles de la gran capital como parte de una política preventiva de la salud para millones de personas.

En este sentido, para el responsable de Tierra Nuestra, la creación del Ministerio del Ambiente y el cambio de matriz energética que se promueve en el país son parte de la prioridad para enfrentar este mal que afecta no solo a nosotros, sino a la humanidad en su conjunto.

Fuente: Diario El Peruano
ESCRITO POR Roberto Valer

MSc. en Energía, por la Universidad de São Paulo (Brasil), formado en Física por la Universidad Nacional de Ingeniería (Perú). Trabajó en el área de Energía solar en el Centro de Energías Renovables de la Universidad Nacional de Ingeniería y del Grupo de apoyo rural de la PUCP. Actualmente, es miembro del equipo del Laboratorio de Sistemas Fotovoltaicos de la Universidad de São Paulo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

hola!
donde se hubica este invento??

Roberto Valer dijo...

Puedes revisar la pagina de la compañia Tierra Nuestra para mayor información de este projecto:

http://www.tierranuestrape.org/espanol/index.html

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